Autosemblanza de Sheila Rosa
Nací el 4 de diciembre en San Salvador, capital de El Salvador del año 1989. Mi mamá se hizo cargo de mí porque mi papá biológico nos abandonó en cuanto se enteró que había dejado embarazada a mi mamá. Cabe recalcar que, aunque sentía la falta de una figura paterna en muchos ámbitos de la vida, económico y familiar sobre todo, decidí cuando me hablaron por primera vez de Dios que él sería mi padre. Crecí y llegué hasta los 9 años cansada de estar sola, entonces mi mamá tenía un novio con el que se terminó casando por ese tiempo y yo hice una campaña publicitaria para tener un hermanito. Quería una niña para que hiciéramos cosas de niñas juntas. Pero lo que recibí fue un pequeño bultito llamado Leonardo. En mi mente de niña pequeña yo creía que él nacería de mi edad, nada que ver con la realidad. Me llevé una gran decepción cuando vi que nació como bebé. Pero pronto se me pasó la decepción y hice con él mis primeras prácticas como madre. Mi hermanito menor me lleva nueve años de diferencia pero nos entendemos muy bien y ambos somos muy comprensivos con el otro. El nacimiento de mi hermano es de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Él no lo sabe, pero llegó a mi vida para iluminar con su sonrisa mis días. Porque en esa época yo estaba algo triste por la muerte de mi abuelo de parte de mamá. Estaba inconsolable porque mi abuelo era lo mas parecido a una figura paterna que yo había tenido hasta ese momento.
El tiempo pasó y mi pequeño bultito se hizo enorme, mide como 1.85 metros. Y es más alto que yo. Tiene actualmente 18 años. Cómo pasa de rápido el tiempo, los días que pasé cuidándolo, cambiándole los pañales, dándole la pacha, han sido de los mejores días de mi vida. A veces, creo que lo consentí demasiado, pero estaba tan feliz de tener a alguien con quien jugar sin importar la diferencia abismal de edad que hay entre los dos.
El siguiente suceso que marcó mi vida fue la muerte de mi abuelo. A raíz de eso comencé a escribir poesía y novelas. Sentía que solo la escritura podía brindarme todo lo que necesitaba justo en esos momentos. No hablaba con nadie de lo mal que me sentía, solo con mi mejor amiga de ese entonces. Pronto comprendí que por mucho que deseara revivirlo eso jamás iba a pasar, él se había ido y era para siempre. La tristeza se apoderó de mí por completo y pasé como 2 años y medio muy triste sin poder superar su ausencia en mi vida.
Una vez que uno comienza a escribir es imposible parar. El siguiente suceso que marcó mi vida fue mi entrada a la universidad. Había que tomar la difícil decisión de que quería hacer por el resto de mi vida y no tenía ni idea de que hacer. Hice muchos exámenes vocacionales y exploré mis opciones: filosofía, sociología, comunicaciones, psicología, etc. Al final me decidí por Comunicación Social en la UCA. No hay mucho que decir al respecto, excepto que pasé allí 5 años y me atrasé en mi carrera y no pude continuar mis estudios en esa universidad por motivos económicos.
Luego de eso en el 2012 me pasé a la Universidad Tecnológica en la cual estudio actualmente el Técnico en Periodismo. En esta universidad descubrí mi pasión por un periodismo con ética y sin amarillismos. En la UTEC descubrí que cuando se tiene la voluntad de salir adelante no hay barrera lo suficientemente alta que no se pueda atravesar para lograr los objetivos propuestos, sean cuales sean. Con fuerza de voluntad y la ayuda de Dios aquello que parece imposible se puede lograr.
Hola, mis comentarios aquí:
ResponderEliminar1. Use conectores entre ideas, entre oraciones y entre párrafos, pues esos son elementos que ayudan a darle vistosidad y fluidez a lo que se escribe.
2. Cuidado con el uso de las reglas de ortografía y gramática. recuerde que los verbos en pasado se tildan. Cuide el uso de comas y otros signos de puntuación.